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¿Se está haciendo bien la tarea?

Gabriel perez
Gabriel Jaime Pérez – Gerente del Centro Audiovisual Medellín

Una reflexión sobre la dinámica de estímulos económicos para la cultura

 

Por: Gabriel Jaime Pérez

Es una realidad que muchos eventos y proyectos culturales dependen en gran medida de apoyos económicos generados por el sector público. Y también es una realidad que, tanto en Medellín como en el resto del país, estamos inmersos en una dinámica que, sin querer queriendo, no permite que este modelo de estímulos posibilite la creación de proyectos culturales sostenibles.

Una cadena de hechos sustentan esta afirmación. Hablando concretamente de los eventos, es sencillamente una cuestión de tiempos: las convocatorias se realizan a comienzos del año, los premiados se publican a mediados y todos los ganadores deben ejecutar los recursos entregados en un último trimestre insufrible, donde se aglutinan todos los eventos. La agenda toda junta a final de año disipa y satura al público que no sabe realmente qué quiere ver. Se hace muchísimo más compleja la construcción de audiencias, tan necesaria para la sostenibilidad en el tiempo y el crecimiento y posicionamiento de los eventos.

La cantidad de proyectos culturales que están un año y al otro mueren es increíble y eso son recursos que se pierden. Y es un problema técnico del país. Mientras sigamos teniendo el problema de vigencia de año fiscal para ejecutar proyectos culturales, no hay empresa cultural que se mantenga.

El cierre fiscal en año imposibilita hacer una mejor gestión de los recursos. Los desembolsos suelen dilatarse, casi hasta el momento de la ejecución; con lo cual se perderá en gestión de precios para contratar porque todo se hará más caro por un tema de oferta y demanda, ya que todo el talento está ocupado en el mismo periodo (último trimestre). Además, como los recursos entran tarde, se entorpece la gestión promocional y esto impacta directamente en la convocatoria de público. Esto es algo que padecemos la mayoría de proyectos y tenemos el aprendizaje para contratar un mejor aparato de comunicaciones para el siguiente evento… Pero, ¿habrá siguiente evento?

Hay quienes pueden ganar estímulos o gestionar recursos de hasta 200 millones de pesos. ¿No creen que sería mucho más interesante plantear la distribución de esos recursos en un lapso de, por ejemplo, cuatro años (lo que dura una administración)? A uno como empresario cultural le conviene más tener 50 “asegurados” al inicio de cada año, que tener 200 millones de pesos -de pronto- dos semanas antes del evento. Además, los que somos productores sabemos que con recurso mínimo asegurado es más fácil encontrar otros patrocinadores. A mí me interesaría más decirle al Éxito o a cualquier otro patrocinador potencial, que entren a patrocinar este evento que ya cuenta con el 40% del presupuesto, a decirle que serán los primeros en apoyar la nueva versión del evento de este año. Más fácil: Nadie va al restaurante que está vacío. Pero al que tiene 10 clientes…

Así mismo, con un presupuesto asegurado por un periódo de tiempo más extenso se puede asegurar el cumplimiento de compromisos a largo plazo, con participantes, colaboradores y otros proveedores. Así se construyen alianzas y relaciones sólidas en el tiempo, con un beneficio mutuo.

audiovisual

Lo más difícil de conseguir es el recurso inicial. Pero una vez conseguido, es más sencillo llegar a conseguir apoyos del sector privado. Es la única manera de conseguir más fondos y crecer, generando empleo de calidad y eventos que crezcan en el tiempo, en vez de una proliferación de eventos muy pequeños que se hacen a punta de favores y no de movilización de recursos. El exceso de democratización de los eventos culturales está castigándonos sin querer.

Considero que las administraciones no deberían tener reparos en premiar aquellos eventos que se hagan más grandes porque estos, además de generar proyección para la ciudad, se vuelven generadores de empleo digno y sostenibilidad en los cuatro años que dura cada administración. Está bien tener unos 5 o 10 eventos con mayores recursos y el resto con un presupuesto un poco menor e ir observando cuáles van prosperando.

 

Todo es cuestión de voluntad política

Soy consciente que, en el caso de Medellín, la administración está prácticamente en su ocaso y sé que hay gente muy buena que lo han tratado de hacer de la mejor manera. Pero si hay algo positivo para dejarle a la siguiente administración sería pensarle a ese tema. Si hay que sentar a la gente del Concejo, pues lo hacemos. Si hay que pasar un proyecto, lo hacemos. Todo se logra con voluntad y gestión. Y, si es el caso, que se creen entidades descentralizadas como lo aplica ahora mismo el Fondo de Desarrollo Cinematográfico – FDC. Creo yo, que sería la solución ideal.

Hoy más que nunca es el momento de poner estos temas sobre la mesa,  ahora que este Gobierno Nacional está hablando tanto del tema de Economía Naranja. Lo importante es comprender que todo en la vida, sobre todo en lo público, siempre es voluntad política. Si uno genera masa crítica para plantear un proyecto así sea de cara a la siguiente administración, ahí sí realmente va ganar la industria cultural y creativa.

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