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Una cuestión de ritmo: Entrevista con el montajista Raphael Lubczanski

Raphalu y CAM
Imagen cortesía Raphalu

 

Tiempo de lectura: 6 minutos

El cine es equipo, es colaboración y en cada proceso la identidad de la obra se consolida de a poco. Las ideas se transforman. La película es una cuando se escribe en papel, se convierte en otra en el momento del rodaje y, finalmente, en el punto crucial del montaje adquiere una identidad definitiva. Esta vez, la conversación será sobre esta última etapa.

En esta entrada del BlogCAM conoceremos la trayectoria del montajista Raphael Lubczanski, integrante del CAM. Y, a través de su experiencia y conocimiento, exploraremos la importancia del montaje y edición en los proyectos audiovisuales. ¡Bienvenidos!

 

Contar otra historia

“Me defino como un hombre explorador”, asegura el montajista francés Raphael Lubczanski quien, en una de sus aventuras, llegó a Colombia y terminó convirtiendo a Medellín en su hogar. 17 años de trayectoria respaldan una carrera en la que ha conocido muchos de los rincones ocultos del oficio de editor. “He hecho un poco de todo. Empecé como asistente de edición y de postproducción; eso me llevó a ser editor en un canal de televisión y luego en una empresa que hacía exclusivamente trailers y me volví un especialista en trailers en Francia y a nivel internacional”, cuenta.

Ha explorado todos los formatos, desde videoclips y comerciales, hasta cortos y largometrajes documentales y de ficción. Luego de adquirir experiencia en su país decidió que era tiempo de respirar otros aires. “Quería tomar una pausa del gremio audiovisual y tenía amigos que me hablaron mucho de Latinoamérica, y una chica en especial que me habló de Colombia. Y la vida hizo que yo, dentro de varios caminos y locuras, montara un hostal en Capurganá. Me quedé allá tres años”, recuerda Raphael.

Estando en Capurganá conoció a su pareja, una paisa con la que tuvo la oportunidad de visitar Medellín varias veces. “Cada vez que venía la sentía como una ciudad muy innovadora, con algo muy especial; una olla hirviendo de ganas de hacer cosas, de hacer cultura, proyectos, con mucha creatividad. Con menos recursos que en Europa, pero con muchas más ganas”, nos cuenta. En resumen, el montajista quiso hacer parte de todo eso y vino a vivir a Medellín. “Me gusta mucho hacer parte de un cambio y poder aportar desde mi experiencia como extranjero, pero también incorporarme en la cultura paisa y colombiana, avanzar y contar otra historia”.

Raphalu y CAM

Imagen cortesía Raphalu
 

 “Un montajista tiene que tener criterio y sensibilidad”

Después de la película soñada durante la etapa del guion y del vértigo del rodaje, según Raphael, la película “cobra vida” durante el montaje. “Es una etapa muy importante porque es la primera vez desde la escritura, donde vamos a ver la peli en el orden que es, como objeto audiovisual y en el que vamos a usar todas las herramientas: lo visual y lo sonoro”, explica. 

Más allá del poder de la idea que se puede transmitir en la escritura del guion o la conexión física con los espacios de la etapa de producción, Raphael asegura que en el montaje sentimos solo lo que transmite la imagen. Es un proceso mucho más lento e íntimo, de pensar mucho. Con toda la complejidad psicológica que eso trae, pero para mí es el proceso más hermoso. Un montajista tiene que tener criterio y sensibilidad, porque si bien el director es el que tiene la decisión final sobre un corte, uno no puede ser montajista sin dirigir de alguna forma”. 

Además de eso, el montaje es una cuestión de ritmo. “En el caso de la ficción, por ejemplo, si los actores actuaron a cierto ritmo podemos acelerar o dilatar el ritmo de la escena. En el documental, el montaje es supremamente importante porque es la escritura de la peli. Uno puede escribir un documental, rodando puede pensar en secuencias, pero realmente la película se hace en el montaje”, comenta Raphael.

Ni hablar de formatos más cortos como el comercial o el videoclip, en el que la interacción con la música y, por lo tanto, con el ritmo, es preponderante para marcar una intención. Es claro que en manos del editor está que un buen trabajo alcance su máximo nivel.

 

Dos buenas noticias

Desde que llegó a Medellín, Raphael se ha empeñado juiciosamente en ampliar su red de contactos y ha trabajo en varios proyectos. Ahora, con mucho más conocimiento del sector y sus dinámicas, está decidido a aportar su grano de arena a través de dos proyectos. A continuación les contamos de qué se tratan.

En primer lugar, junto a Juan Diego Estrada (otro integrante del CAM) y Óscar Arango están en el proceso de creación de una postproductora, pensada para atender todas las necesidades de esta etapa de los proyectos audiovisuales. “Más allá del tema de efectos especiales, estamos ofreciendo lo que sabemos hacer, que es montaje, color y todos los servicios de finalización de una peli como DCP, subtítulos y entrega en todos los formatos. Además, vamos a proponer la figura de coordinador o supervisor de postproducción, para tener un proceso muy limpio y coordinado. Esta figura, de hecho, Netflix la exige cuando hace una producción acá”.

Raphalu y CAM

Imagen cortesía Raphalu

Por otro lado, la segunda buena noticia que nos trae Raphael, es que va a capitalizar su experiencia como creador de trailers, para beneficio de todos los proyectos locales y nacionales. “Es una pieza muy importante cuando uno estrena la película. Y a veces es el mismo editor el que hace el trailer. Ya lleva meses trabajando, se encariñó con algunas imágenes y ya no tiene una distancia necesaria de ponerse en los zapatos de un espectador que va a ver por primera vez las imágenes. Hacer un buen trailer es muy importante porque es la forma de promover la película de la mejor manera, explica. 

Por esa razón saldrá al mercado con un proyecto llamado Trailer Factory. “Es importante tener la mirada de un especialista en eso, porque es otro formato. Corto y muy particular, donde en muy poco tiempo se deben decir muchas cosas, un híbrido donde uno debe tener códigos de publicidad, pero también códigos de cine”, asegura el editor. Pero además del trailer que verá el público también ofrecerá otros servicios porque, en sus palabras, “hay muchas etapas en las que un proyecto necesita un trailer”. Por ejemplo, un promo reel para cuando la película está vendiéndose en mercados internacionales o en busca de financiación, o un teaser para enviar a convocatorias, etc. Incluso ofrecerá el servicio de realización de reel empresarial y personal “con concepto, no solo imágenes puestas una tras otra”.

 

Se necesitan aliados

Para poder llevar a cabo todas esas ideas, Raphael necesita articularse con otros profesionales y poder crear sinergias. “Haciendo parte del CAM espero poder conectarme más con el gremio audiovisual, no solo de Medellín, sino de toda Colombia. Y también espero que sea una oportunidad para poder comenzar a agremiarnos. Ser una comunidad de aliados donde podamos encontrar maneras de llegar a algunos contactos a los que no tenemos acceso directo, para que puedan vender la idea que acá se hacen cosas de calidad”. 

Seguimos creciendo e incorporando integrantes con experiencia y talento dentro del CAM, y eso nos hace muy felices. En esta entrada, por supuesto, además de darle la bienvenida a Raphael y contarles sobre su trayectoria, los invitamos a que investiguen, conozcan su trabajo y sigan de cerca sus nuevos proyectos. ¿Cómo? ¡Muy fácil! Entrando a su perfil en el Directorio CAM.

En nuestro Blog CAM pueden encontrar artículos de interés y notas a profundidad sobre los integrantes de nuestro ecosistema. ¡Súmense!

 

 

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